¿Los muertos venden propiedades en Puerto Rico?
Doña Bartola Hernández Jaca falleció en 1994 y su hija Luz Esther Ávila Hernández, en 2021. En una escritura con fecha de mayo de 2024, ambas aparecen autorizando una transacción de compraventa en la que por $60,000 la casa pasó a manos de un desconocido de la familia. Dos hijos que sobrevivieron a Bartola no se explican cómo ocurrió ese negocio que fue presentado como legítimo en el Registro de la Propiedad porque además de que las dos mujeres habían fallecido están seguros de que ningún otro miembro de la familia vendió la casa.
Un día de junio de 2024, otro hijo de Bartola, Atanasio Ávila Hernández, pasó para chequear la casa en la urbanización Hillside en el sector Caimito Bajo, en San Juan, y observó que se hacían reparaciones en la propiedad. En esa casa vivió su otra hermana, Aida, hasta el 2022. La mujer, quien vive en un hogar de cuidado para adultos mayores, tampoco hizo la venta.

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